Si hay algo que he aprendido después de los 40 es que cuidar nuestro cuerpo ya no se trata solamente de vernos bien. Se trata de sentirnos fuertes, tener energía, proteger nuestra salud y poder seguir haciendo todas esas cosas que disfrutamos durante muchos años más.
Y si hay un hábito que considero especialmente importante en esta etapa, es el entrenamiento de fuerza.
Sí, hablo de las pesas. Y no, no significa que nos vamos a poner «papeadas» o que tengamos que pasar horas levantando enormes cantidades de peso. Se trata de darle a nuestros músculos el estímulo que necesitan para mantenerse fuertes a medida que pasan los años.
Si estás empezando, no necesitas equipo complicado ni una membresía de gimnasio: yo empecé en casa con un par de mancuernas sencillas de neopreno, ideales para arrancar poco a poco sin intimidarte.
¿Por qué las pesas son tan importantes después de los 40?

A partir de esta etapa de la vida comenzamos a experimentar cambios que hacen que cuidar nuestra masa muscular sea cada vez más importante.
El entrenamiento de fuerza puede ayudarnos a mantener y desarrollar músculo, fortalecer los huesos y mejorar nuestra capacidad para realizar las actividades de todos los días.
Y esto último me parece fundamental.
No entreno solamente para verme mejor frente al espejo. Entreno para poder cargar mis bolsas, subir escaleras, viajar, caminar, levantar cosas, correr y en mi caso seguir jugando padel después de dos cirugías de rodilla y poder disfrutar de una vida activa sin sentir que mi cuerpo me limita.
También me gusta pensar en las pesas como una inversión en mi futuro, hay muchas maneras de empezar, por tu cuenta en casa, contratando a un entrenador, inscribiéndote en el Gym, lo importante es que empieces y seas constante, a la vuelta de 2 meses veras los resultados y duran toda la vida.
Quizás hoy no notamos la diferencia entre tener músculos fuertes o no tenerlos, pero te garantizo que cuando lleguemos a los 60, 70 y muchos años más vamos a agradecer que nos cuidamos y así poder seguir siendo independiente, fuerte y capaz.
Pero las pesas no tienen que ser todo

Ahora bien, es muy importante que nuestra actividad física no se convierta en otra obligación más. Las pesas son indispensables para nosotras, pero también necesitamos encontrar algo que realmente disfrutemos.
Puede ser bailar, montar bicicleta, jugar pádel o pickleball, salir a caminar al aire libre, correr, nadar o cualquier otra actividad que nos haga mover el cuerpo y, al mismo tiempo, nos saque una sonrisa, una idea, un sentimiento, que haga que nuestra mente vuele sin rumbo y nos desconecte de las obligaciones y rutina.
En mi caso, encontré el pádel. Empecé simplemente probando, a ver qué tal, sin imaginarme que poco a poco me iba a gustar tanto. Con cada partido me sentía más conectada con mi cuerpo, con el juego y, sobre todo, con el momento. Me divertía, me desconectaba de todo lo demás y empezaba a disfrutar realmente de moverme.
Eso sí, encontrar a mi “partner de pádel” ideal fue toda una odisea. 😂 Probé, cambié, jugué con diferentes personas y aprendí que encontrar a alguien con quien tengas buena química dentro de la pista no siempre es tan fácil como parece. Pero después de varios intentos, ¡lo conseguí!
Para jugar no necesitas gastar una fortuna al empezar, pero si vas en serio con el pádel, invertir en una buena pala vale la pena. Yo uso la BULLPADEL Vertex 04 W, una pala pensada específicamente para nosotras. Uso unas HEAD Revolt Evo 2.0 negras con aguamarina, que me dan buen agarre en la cancha sin sacrificar comodidad.
Y creo que ahí está parte de la magia: cuando encuentras una actividad que disfrutas y además personas con quienes compartirla, hacer ejercicio deja de sentirse como una obligación y se convierte en uno de esos momentos de la semana que esperas con ganas.
Y eso también es bienestar.
Porque cuando encontramos una actividad que nos gusta, es mucho más fácil mantenerla en el tiempo. Ya no sentimos que estamos «haciendo ejercicio». Estamos haciendo algo que esperamos con ilusión.
Fuerza + movimiento que disfrutes
Para mí, esa es una de las mejores combinaciones después de los 40.
Entrenamiento de fuerza para cuidar nuestros músculos, huesos y fortaleza física, y una actividad que nos apasione para mantenernos activas, divertirnos y disfrutar.
No tiene que ser complicado.
Puedes hacer pesas dos o tres veces por semana y complementar con caminatas, bicicleta, baile, natación, pádel, pickleball o cualquier actividad que te haga sentir bien.
Lo importante es que encuentres una rutina que puedas mantener y que encaje con tu vida real.
Porque después de los 40 ya no quiero hacer ejercicio por obligación. Quiero moverme porque quiero seguir disfrutando de mi cuerpo y de mi vida.
No se trata de volver a los 20
Creo que esta es una de las cosas más bonitas de esta etapa.
No necesitamos recuperar el cuerpo que teníamos a los 20. Necesitamos construir el cuerpo que queremos tener para los próximos 20, 30 o 40 años.
Y eso implica cambiar nuestra manera de pensar sobre el ejercicio.
Ya no se trata solamente de quemar calorías o bajar de peso. Se trata de construir fuerza, cuidar nuestros huesos, mantener nuestra movilidad y sentirnos capaces.
Y también de divertirnos.
Porque cuidar nuestra salud no debería sentirse como un castigo.
Te invito a que busques algo que te guste. Algo que te haga salir de casa, conocer personas, disfrutar del aire libre, escuchar música, reírte o simplemente regalarte un momento para ti.
Las pesas pueden ser una parte fundamental de nuestra rutina, pero el movimiento también puede ser una fuente de alegría.
Y si todavía no has encontrado esa actividad que te haga sentir así, sigue buscando. Nunca es tarde para descubrir algo nuevo. Muchas veces somos nosotras mismas las que ponemos los límites antes de siquiera intentarlo.
Yo encontré esa conexión entre mi mente y mi cuerpo en una pista de pádel. Ese lugar donde puedo olvidarme por un rato de todo lo demás, disfrutar, reírme y simplemente estar presente.
De hecho, cuento con más detalle cómo llegué al pádel y por qué complementar las pesas con esta actividad marcó la diferencia en por qué a los 40 las pesas no son suficientes: mi historia con el pádel.
Quizás tú encuentres la tuya en una pista de baile, montando bicicleta, jugando pickleball, nadando, corriendo o simplemente dando una caminata al aire libre.
No importa cuál sea. Lo importante es encontrar algo que te haga bien, que disfrutes y que te motive a seguir moviéndote.
Porque después de los 40, cuidarnos también significa disfrutar de nuestro cuerpo, descubrir nuevas pasiones y seguir construyendo una versión de nosotras mismas cada vez más fuerte, activa y feliz.
Como siempre, si estás comenzando un nuevo programa de ejercicio o tienes alguna condición de salud, consulta con un profesional que pueda orientarte sobre el tipo e intensidad de actividad más adecuados para ti.
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Mi intención es compartir contigo productos que personalmente me gustan o que considero interesantes para acompañarnos en esta etapa de la vida. Pero la decisión de comprarlos siempre es tuya y dependerá de tus necesidades y preferencias.
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Cada día es un regalo, y elijo vivirlo agradeciendo la bendición de estar aquí. Gracias por existir, por soñar, y por permitirme acompañarte. Somos uno con el universo.
Bienestar con 40


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