Hay partes del cuerpo a las que una les presta atención casi automáticamente. La cara, el cabello, las manos… pero los pies muchas veces quedan allá abajo, olvidados, hasta que empiezan a protestar.
Y créeme, después de los 40 y haciendo ejercicio constantemente, los míos han aprendido a protestar bastante. 😂 Y ya que hablamos de rutinas de cuidado, en otro artículo cuento cómo cuido la piel después de los 40 en general, cara y cuerpo incluidos.
Entre las pesas, el pádel, caminar, correr de un lado para otro y pasar buena parte del día con zapatos deportivos, mantener mis pies bonitos, cómodos y, sobre todo, sin dolor, se ha convertido en todo un tema.
Así que hoy quiero hablarte de algo muy poco glamuroso, pero tremendamente real.
Uñas que se parten. Uñas que se encajan. Callitos que aparecen donde jurabas que ayer no había nada. Talones resecos. Dedos que empiezan a doler dentro de los zapatos…
Sí, bienvenida al maravilloso mundo de cuidar los pies después de los 40. 😂
Y como este es nuestro espacio para hablar de esas cosas que quizás no comentamos tomando un café con cualquiera, te voy a contar qué me pasa a mí, qué hago y cuáles son los productos que he ido descubriendo y que me ayudan.
Hacer ejercicio es maravilloso… nuestros pies quizás no estén tan convencidos 😂
Una de las mejores decisiones que podemos tomar después de los 40 es mantenernos activas.
Yo hago ejercicio constantemente y además juego pádel, algo que disfruto muchísimo. Pero hay una parte de mi cuerpo que recibe una buena dosis de impacto, presión y fricción cada semana: mis pobres pies.
👣 Ellos probablemente no votaron a favor del pádel… pero aquí estamos.
Cuando hacemos ejercicio con frecuencia, los pies pasan muchas horas dentro de zapatillas deportivas y soportan movimientos repetitivos, cambios de dirección, presión y roce.
Y con el tiempo empiezas a notar pequeñas cosas.
En mi caso, uno de los primeros problemas han sido las uñas.
Las uñas de los pies: mantenerlas presentables ya es un trabajo 😩
Se parten.
Se golpean.
Alguna empieza a molestar en una esquina.
Otra decide que sería una excelente idea comenzar a encajarse.
Y tú mirándolas pensando:
“Pero si yo te cuido… ¿qué más quieres de mí?” 😂
Si además haces deporte regularmente, mantener las uñas de los pies bonitas puede convertirse en todo un desafío.
He aprendido que no se trata solamente de estética. Una uña demasiado larga o mal cortada puede resultar muy incómoda dentro del calzado deportivo, especialmente cuando estás haciendo movimientos rápidos o repetitivos.
Por eso intento mantenerlas cortas, cuidadas y vigiladas, especialmente cuando noto alguna zona sensible.
Y aquí aprendí otra cosa importante: cuando una uña realmente empieza a doler, se inflama, cambia de color o parece estar encarnándose, no intento convertirme en podóloga gracias a un tutorial de Internet. 😅
Ahí prefiero consultar a un profesional.
Y después aparecen los callitos… esos invitados que nadie llamó
Este ha sido otro descubrimiento.
Cuando haces ejercicio constantemente, determinadas zonas del pie reciben más presión y fricción. Y allí pueden empezar a aparecer esas pequeñas durezas o callitos.
Algunos ni los notas.
Otros…
😖 Cada paso te recuerda perfectamente dónde están.
Y aquí fue cuando empecé a buscar pequeñas soluciones que pudiera incorporar a mi rutina sin complicarme demasiado la vida.
Porque ya sabemos cómo funciona esto:
Si una rutina requiere 17 pasos, tres aparatos y 45 minutos todas las noches, probablemente me dure dos días. 😂
Prefiero encontrar cosas sencillas que realmente pueda utilizar.

Gel Toe Caps: mis pequeños protectores para los dedos
Uno de los productos que utilizo son los Gel Toe Caps, unas pequeñas fundas de gel que se colocan sobre los dedos.
No son precisamente el accesorio más sexy que tengo en mi closet. 😂
Pero cuando hay roce o una zona del dedo que empieza a molestar dentro del zapato, pueden resultar muy cómodos porque crean una pequeña barrera entre el dedo y el calzado.
Para mí tienen sentido especialmente cuando sé que voy a hacer una actividad en la que mis pies estarán trabajando bastante.
👣 Mis dedos: “Gracias. Finalmente alguien piensa en nosotros”.
Los encuentras aquí en Amazon: Gel Toe Caps.
Metatarsal Pads: cuando la planta del pie empieza a hablarte
Otro producto que he incorporado son los Metatarsal Pads.
Son pequeñas almohadillas diseñadas para dar soporte o amortiguación en la zona del antepié, donde muchas veces sentimos presión cuando caminamos, entrenamos o pasamos mucho tiempo de pie.
Yo los utilizo cuando necesito un poquito más de comodidad y protección en esa zona.
Son pequeños, discretos y fáciles de usar.
Y después de los 40 he llegado a una conclusión:
si algo pequeñito puede hacer que mis pies estén más cómodos mientras sigo haciendo las actividades que me gustan, bienvenido sea.
No necesito demostrarle absolutamente nada a nadie sufriendo dentro de unos zapatos. 😂
Los encuentras aquí en Amazon: Metatarsal Pads.
La hidratación de los pies: algo que antes ignoraba bastante
Aquí viene mi confesión.
Podemos tener cinco productos diferentes para la cara…
Serum.
Vitamina C.
Contorno de ojos.
Protector solar.
Crema de noche.
Y mientras tanto nuestros talones:
“Hola… nosotras también somos piel.” 😂
Con los años he entendido que mis pies también necesitan hidratación constante, especialmente los talones y las zonas donde la piel tiende a ponerse más gruesa o reseca.
Y aquí tengo dos productos que utilizo.
Crema reparadora con urea de Instituto Español
La crema reparadora con urea de Instituto Español forma parte de mi rutina para hidratar las zonas más secas de los pies.
La urea es un ingrediente habitual en productos para piel seca porque ayuda a hidratar y, dependiendo de su concentración, también puede ayudar a suavizar la piel engrosada.
Yo la utilizo especialmente cuando siento los pies más resecos.
Y aquí hay algo que he aprendido:
la constancia gana.
No sirve de mucho ponerme una cantidad monumental de crema una vez cada tres semanas y esperar despertar con pies de comercial. 😂
Un poquito de cuidado frecuente funciona mucho mejor dentro de mi rutina.
La encuentras aquí en Amazon: crema reparadora con urea de Instituto Español.
Cracked Heel Stick: hidratación para los talones sin complicarme
Y este es otro de esos productos prácticos que me gustan: Cracked Heel Stick, un hidratante en formato barra para los talones.
Lo que me gusta del formato es precisamente lo sencillo que resulta.
Lo pasas directamente sobre las zonas más secas del talón y listo.
Sin meter los dedos en la crema.
Sin terminar con las manos llenas de producto.
Sin patinar por toda la casa cinco minutos después. 😂
Porque sí…
Ponerte crema en los pies y levantarte inmediatamente a caminar por un piso liso debería considerarse deporte extremo después de los 40. 🤣
Mi pequeña rutina para cuidar los pies
No hago nada extraordinario.
Lo que intento es prestarles un poco más de atención y no esperar a que algo me duela muchísimo para ocuparme de ellos.
Mi rutina se resume en cuatro cosas:
- mantener las uñas cortas y observar cualquier cambio;
- proteger las zonas de roce cuando lo necesito;
- utilizar almohadillas cuando siento demasiada presión en determinadas áreas;
- hidratar los pies, especialmente los talones y las zonas más secas.
Y si aparece dolor persistente, inflamación, heridas, cambios importantes en una uña o cualquier cosa que no mejora, eso ya no pertenece a mi cajón de cremitas y remedios caseros: toca consultar a un profesional.
Nuestros pies también forman parte de cuidarnos después de los 40
Quizás cuidar nuestros pies no sea el tema más glamuroso del mundo.
Pero hay algo que pienso cada vez más:
quiero seguir moviéndome muchos años.
Quiero seguir haciendo ejercicio.
Quiero seguir jugando pádel.
Quiero caminar, viajar, conocer lugares, bailar, ponerme unos zapatos que me gusten y seguir disfrutando de todo lo que mi cuerpo todavía puede hacer.
Y para eso necesito que estos dos que están allá abajo 👣 sigan acompañándome.
Así que sí.
Ahora también cuido mis pies.
Bueno… cuando me acuerdo de ponerme la crema antes de acostarme. Tampoco vamos a fingir perfección por aquí. 😂
Después de los 40 he entendido que cuidarnos no significa obsesionarnos con nuestro cuerpo.
Significa escucharlo, agradecerle todo lo que hace por nosotras y darle un poquito de ayuda para que pueda seguir llevándonos a donde queremos ir.
Y nuestros pies, aunque casi nunca les demos crédito, literalmente nos han acompañado durante toda nuestra vida.
Ya era hora de prestarles un poquito más de atención. ❤️

Cada día es un regalo, y elijo vivirlo agradeciendo la bendición de estar aquí. Gracias por existir, por soñar, y por permitirme acompañarte. Somos uno con el Universo.
Bienestar con 40


Deja un comentario