Mi experiencia descubriendo la inteligencia artificial sin ser experta en tecnología, empezando poco a poco, y por qué creo que a las mujeres de más de 40 nos puede ayudar más de lo que imaginamos.
Después de los 40, el mundo no se detiene
Las mujeres de más de 40 tenemos experiencia en muchísimas cosas, pero hay una realidad: el mundo va demasiado rápido. Y mientras todo afuera sigue acelerándose, una siente que ni la mente ni el cuerpo son exactamente los de antes.
Se te olvidan cosas. Aparecen los calorones. Empiezas a sentir dolores que antes no tenías. Te miras al espejo, descubres esas arruguitas nuevas y comienza el debate interno: ¿me pongo bótox o no?, ¿qué crema debería usar?, ¿retinol?, ¿qué hago con esto?

Y mientras intentas entender todos esos cambios, la vida sigue demandando. El trabajo, los hijos, la casa, la pareja, la familia, hacer ejercicio, cuidarte, responder mensajes, recordar citas, mantenerte actualizada. El mundo de afuera sigue esperando que estemos presentes y demos el mil por ciento.
Pero la verdad es que ya no siempre tenemos esa energía, esa capacidad de dar la milla extra. O, por lo menos, no de la misma manera que antes.
Aunque estemos acompañadas por esposos, hijos, familiares o amigos, hay momentos de esta etapa que se viven con bastante soledad. Cuando sientes que tu mente no responde igual, que estás más cansada de lo habitual o que te toca adaptarte a una versión diferente de ti misma, terminas preguntándote: ¿y ahora cómo hago con todo?.
Y ahí, inesperadamente, apareció para mí la inteligencia artificial.
Mujeres de más de 40 e inteligencia artificial: yo empecé por el trabajo
No tengo mucho tiempo usando inteligencia artificial y mucho menos me considero una experta. De hecho, siento que todavía estoy dando baby steps.
Tengo cero habilidad tecnológica. Mi prioridad son mis hijos y mi casa. Hago mi trabajo y trato de hacerlo bien: dar un poquito más, ser proactiva, acompañar, sumar valor, mantener una buena actitud y, si puedo, hacerlo con una energía del carajo.
Mi tiempo libre normalmente lo dedicaba a hacer ejercicio, jugar pádel o simplemente ver series, desconectarme un poco.
Empecé a usar la IA de manera bastante comedida en el trabajo con Copilot (la que permiten en la oficina): para redactar o mejorar un email, organizar ideas, resumir información o ser más eficiente en algunas tareas. Poco a poco fui agarrando confianza y me di cuenta de que podía ser mucho más útil de lo que imaginaba.
Bienestar con 40 y la búsqueda de mi plan B
El gran cambio ocurrió cuando empecé a usar la IA para este proyecto: Bienestar con 40.
Bienestar con 40 nace, en gran parte, de querer compartir mi experiencia a través de mis ojos y acompañar a otras mujeres que puedan estar viviendo cosas parecidas. Cada mujer es única y especial, pero también creo que hay muchas experiencias que compartimos y que, cuando alguien las cuenta, te hacen sentir un poquito menos sola.
Cuando comencé a pensar seriamente en el proyecto, una de las primeras cosas que le planteé a la IA fue algo muy concreto: quiero encontrar una forma de monetizar, generar ingresos adicionales y construir algo propio.
¿Por qué? Porque cada vez conozco más casos de amigas y personas que trabajan en grandes compañías y que, aun haciendo bien su trabajo, se enfrentan a reducciones de personal. Muchas veces ya no es un tema de desempeño. Las empresas buscan optimizar costos y las personas, lamentablemente, suelen ser de las primeras partidas que se recortan.
A mí no me ha pasado, pero no quiero esperar a que pase para preguntarme qué hago.
Quiero construir un plan B. Y si algún día ese plan B genera suficientes ingresos como para convertirse en mi plan A, maravilloso. Me encantaría dedicarme a un proyecto propio, tener más independencia y mejorar mi tiempo y mi calidad de vida.
La inteligencia artificial como mi asistente personal
Con Bienestar con 40, la IA empezó a convertirse en una especie de asistente personal. Me ayuda a corregir, ordenar ideas, investigar temas, pensar qué puede interesarles a otras mujeres, desarrollar contenido y convertir en algo concreto ideas que estaban solamente en mi cabeza.
He podido escribir sobre experiencias personales, recomendar productos, compartir rutinas y contar cosas que a mí me han funcionado. Si algo de lo que escribo le aporta bienestar a otra mujer, para mí ya tiene muchísimo valor. Creo profundamente que todos estamos conectados de alguna manera en este universo maravilloso.
Entonces empecé a preguntarme: ¿qué más puedo hacer con esto?
Ahí cambió mi relación con la IA.
Ya no era solamente «ayúdame con este email». Empecé a preguntarme qué otras cosas quiero mejorar en mi vida y en cuáles podría ayudarme la inteligencia artificial.
Una de ellas era muy clara: mi inglés.
Siempre he querido mejorarlo. Hoy considero que tengo un nivel intermedio, pero existe la posibilidad de que en el mediano plazo nos mudemos a Estados Unidos. Entonces pensé: ¿por qué no pasar de intermedio a avanzado?
Le pedí a la IA que me diseñara un curso de inglés personalizado de seis meses, con sesiones de entre 30 minutos y una hora al día, adaptado a mi nivel, mi ritmo y mis objetivos.
Quiero mejorar especialmente mi inglés profesional, sentirme más segura para trabajar en un entorno completamente en inglés y prepararme mejor para futuras entrevistas y para los procesos de una posible residencia en Estados Unidos.
Y así, sencillamente, nació otro proyecto dentro de mi IA: mi curso de inglés.
Ya comencé. En seis meses les cuento cómo me fue.
Inteligencia artificial para cuidarme después de los 40
En paralelo, le he pedido ayuda para organizar propuestas de alimentación y de ejercicio según lo que quiero trabajar cada semana.
Esto no significa que la IA sustituya a un médico, nutricionista, entrenador u otro profesional cuando los necesitamos. Para mí funciona como una herramienta para organizarme, plantear objetivos, generar ideas y tener un punto de partida.
Y aquí descubrí algo importante: la IA puede crearme un plan maravilloso, pero la constancia sigue dependiendo de mí.
Puede organizarme el curso de inglés, sugerirme una rutina, ayudarme con un proyecto o estructurar una idea. Pero soy yo la que tiene que sentarse, practicar, entrenar, leer, decidir y ejecutar.
La IA no hace la vida por ti. Pero puede ayudarte muchísimo a hacer cosas que antes no hacías.
Cosas que no hacías porque no tenías el tiempo, los skills, los recursos o, sencillamente, porque nunca se te había ocurrido que podrías hacerlas.
Un asistente repotenciado para diferentes proyectos

También estoy empezando a usarla para apoyar proyectos familiares. Tengo un hijo que es atleta de karate y quiero ayudarlo, de una manera adecuada para su edad, con su comunicación y con la construcción de una presencia que acompañe su carrera deportiva.
Otra vez: yo voy dirigiendo lo que quiero hacer, poniendo los límites y tomando las decisiones. La IA me ayuda con los detalles.
Esa es probablemente la mejor manera de describir lo que significa hoy para mí: es como tener un asistente repotenciado que me acompaña en diferentes proyectos.
Y cada día me encuentro pensando: ¿qué más puedo hacer?, ¿qué más puedo aprender?, ¿qué otra idea que antes parecía complicada puedo intentar ahora?
¿Y si la inteligencia artificial cambia el mundo?
Sé que alrededor de la inteligencia artificial hay un debate enorme: qué trabajos va a cambiar, hasta dónde puede llegar, qué riesgos tiene y cómo va a impactar nuestras vidas. Son preguntas importantes, no un tema menor.
Pero ese no es el propósito de este artículo.
Mi reflexión hoy es mucho más sencilla: la IA ya llegó y está aquí. Podemos tenerle miedo, ignorarla o empezar a conocerla.
Yo decidí empezar a conocerla.
Quiero entender qué está pasando, aprender a usarla con criterio y aprovechar las cosas buenas que puede traer a mi vida, mi trabajo, mis proyectos y mi crecimiento personal.
No le tengas miedo: cómo empezar con la inteligencia artificial después de los 40
Por eso quise escribir este artículo sobre inteligencia artificial para mujeres de más de 40.
No porque sea experta. Precisamente porque no lo soy.
Si eres una de esas mujeres de más de 40 que sienten que la tecnología va demasiado rápido, que todo el mundo sabe más que tú o que la inteligencia artificial parece algo demasiado complicado, mi consejo es muy sencillo: empieza por algo.
- Piensa en una cosa que quieras hacer o mejorar y pregúntale a la IA.
- Recibe la respuesta y haz otra pregunta.
- Corrige. Pídele que te lo explique de otra manera.
- Investiga, lee, mira videos de personas que conocen del tema.
- Y, sobre todo, sigue interactuando con ella.
No tienes que entender todo el universo de la inteligencia artificial para comenzar a aprovecharla.
Guía rápida de inteligencia artificial para mujeres de más de 40: qué IA usar y para qué sirve cada una

Cuando empecé, una de las cosas que más me confundía era la cantidad de nombres: ChatGPT, Claude, Gemini, Copilot… ¿cuál es cuál?, ¿hay que pagar? Así que aquí te dejo la guía de inteligencia artificial para mujeres de más de 40 que a mí me hubiera gustado tener.
Te lo digo con sinceridad: yo uso principalmente ChatGPT y Claude, y con ellas estoy aprendiendo, creando, experimentando y divirtiéndome muchísimo. Las demás las incluyo porque son las más conocidas y puede que alguna encaje mejor con lo que tú necesitas. La buena noticia es que todas tienen versión gratuita, así que puedes probar sin gastar un centavo.
1. ChatGPT (de OpenAI)
- Qué hace: conversa contigo, redacta, resume, traduce, explica, crea imágenes y también puedes hablarle por voz.
- Para qué es: para casi todo en el día a día: un email, un menú semanal, ideas para un proyecto, practicar inglés, entender un tema.
- Su fuerte: es la todoterreno. La más conocida y una de las más fáciles para empezar.
- Planes: gratis (con límites). De pago: Go (unos US$8 al mes), Plus (US$20 al mes) y Pro (desde US$100 al mes, pensado para uso muy intensivo).
2. Claude (de Anthropic)
- Qué hace: conversa, escribe, analiza documentos largos, organiza proyectos y crea archivos (documentos, presentaciones, hojas de cálculo).
- Para qué es: para escribir y corregir textos, ordenar ideas y trabajar un proyecto paso a paso.
- Su fuerte: la escritura. Redacta de forma muy natural y respeta tu manera de hablar. Yo la uso mucho para Bienestar con 40.
- Planes: gratis (con límites). De pago: Pro (US$20 al mes, o US$17 si pagas el año) y Max (desde US$100 al mes).
3. Gemini (de Google)
- Qué hace: lo mismo que un asistente de conversación (redactar, resumir, crear imágenes, hablarle por voz), pero conectado a tu cuenta de Google.
- Para qué es: para quienes viven en Gmail, Google Docs, Drive o tienen un teléfono Android.
- Su fuerte: la integración con Google: te ayuda dentro de las herramientas que ya usas.
- Planes: gratis. De pago: Google AI Plus (US$4.99 al mes), Google AI Pro (US$19.99 al mes) y Ultra (desde US$99.99 al mes). Los planes pagos incluyen además almacenamiento en Google.
4. Copilot (de Microsoft)
- Qué hace: conversa, redacta, busca en internet y crea imágenes; en su versión de pago trabaja dentro de Word, Excel, PowerPoint y Outlook.
- Para qué es: para el trabajo de oficina: una presentación, una tabla de Excel, un correo.
- Su fuerte: si en tu trabajo usas Office, ya la tienes cerquita.
- Planes: el chat es gratis. De pago viene con Microsoft 365: Personal (US$9.99 al mes) y Premium (US$19.99 al mes).
5. Perplexity
- Qué hace: es un buscador con IA: le haces una pregunta y te responde con un resumen y los enlaces de donde sacó la información.
- Para qué es: para investigar: comparar productos, entender un tema, revisar qué se dice sobre algo.
- Su fuerte: te muestra las fuentes, así puedes verificar tú misma.
- Planes: gratis. De pago: Pro (US$20 al mes).
6. Meta AI
- Qué hace: responde preguntas, redacta mensajes y crea imágenes dentro de WhatsApp, Instagram y Messenger.
- Para qué es: para consultas rápidas sin salir del chat.
- Su fuerte: no tienes que instalar nada: ya está en aplicaciones que usas todos los días.
- Planes: lo básico es gratis. Meta lanzó este año una suscripción de pago (Meta One) con más funciones; la disponibilidad depende del país.
7. Canva
- Qué hace: es una herramienta de diseño que ya trae IA: le describes lo que quieres y te propone diseños, imágenes y textos.
- Para qué es: para publicaciones de redes sociales, invitaciones, presentaciones o un currículum bonito.
- Su fuerte: lo visual. No necesitas saber de diseño.
- Planes: gratis (con pocos usos de IA). De pago: Canva Pro (US$144 al año, unos US$12 al mes).
¿Por cuál empezar?
Mi consejo: elige una sola y empieza con la versión gratuita. Si no sabes cuál, ChatGPT o Claude son un buen punto de partida. Si todo lo tuyo está en Google, prueba Gemini; si trabajas con Word y Excel, Copilot. Úsala un par de semanas y, solo si sientes que el plan gratis se te queda corto, piensa en pagar. Con unos US$20 al mes tienes de sobra para un uso personal.
Precios en dólares de Estados Unidos, consultados en octubre de 2026. Cambian con frecuencia y pueden variar según el país: revisa la página oficial de cada herramienta antes de suscribirte.
Nos vemos en seis meses

En otro artículo les contaré cómo sigo aprovechando la IA: qué cosas realmente me funcionaron, cuáles no, cómo me fue con mi curso de inglés y si este «asistente repotenciado» me ayudó a avanzar en todos esos proyectos que tengo dando vueltas en la cabeza.
Mientras tanto, me encantaría saber de ustedes. ¿Usan inteligencia artificial? ¿Para qué? ¿Qué les ha funcionado y qué no? ¿Hay algo que siempre hayan querido hacer y todavía no se hayan atrevido a pedirle ayuda a la IA? Cuéntenmelo en los comentarios.
Yo apenas estoy empezando, pero algo tengo claro: las mujeres de más de 40 todavía tenemos muchísimo por aprender, crear, reinventar y descubrir, y la inteligencia artificial puede ser una gran aliada.
Y si existe una herramienta que puede ayudarnos a hacerlo con un poquito menos de esfuerzo y un poquito más de posibilidades, yo por lo menos quiero aprender a usarla.
Cada día es un regalo, y elijo vivir agradeciendo la bendición de estar aquí. Gracias por existir, por soñar, y por permitirme acompañarte. Somos uno con el Universo.
Bienestar con 40
Nota: los planes de alimentación, ejercicio y cualquier orientación relacionada con salud que menciono son un apoyo general y no sustituyen la evaluación de profesionales cualificados.


Deja un comentario