Menopausia y hormonas después de los 40: guía práctica para sentirte mejor

Menopausia y hormonas después de los 40: guía práctica para sentirte mejor

Después de los 40: hormonas, menopausia y esos cambios que nadie te explicó

¿Te has sentido diferente últimamente?

La menopausia y las hormonas después de los 40 pueden traer cambios que quizá no esperabas. Quizás has empezado a notar cosas que antes no te pasaban.

Duermes peor. Tu menstruación ya no llega exactamente cuando la esperas. Algunos días tienes una paciencia infinita y otros sientes que cualquier cosa te irrita. Te levantas cansada aunque hayas dormido. Aparecen sofocos de repente. Tu cuerpo parece estar cambiando y esos kilos que antes perdías con facilidad ahora se resisten mucho más.

Y entonces aparece esa pregunta:

¿Serán las hormonas?

Puede que sí. Pero también puede que haya otros factores influyendo.

Después de los 40, muchas mujeres entramos en una etapa de transición en la que nuestro cuerpo comienza a funcionar de una manera diferente. No sucede de un día para otro y tampoco todas lo vivimos igual. Si además sientes que tu energía ya no es la misma de antes, te invito a leer nuestra guía sobre energía y equilibrio hormonal después de los 40, donde hablamos de algunas estrategias para recuperar tu vitalidad.

A esta etapa se le llama perimenopausia, y puede comenzar varios años antes de la menopausia.

Lo primero que quiero decirte es algo importante: no estás imaginando lo que sientes y no tienes por qué resignarte a sentirte mal.

Tu cuerpo está cambiando y aprender a escucharlo puede ayudarte muchísimo.

Vamos a hablar de ello sin complicaciones y sin miedo, no estás sola, estoy aquí para ti.


¿Qué cambios hormonales aparecen después de los 40?

Nuestro cuerpo produce hormonas durante toda la vida, pero después de los 40 los niveles de algunas de ellas pueden empezar a cambiar.

Las dos que más escuchamos mencionar cuando hablamos de menopausia son el estrógeno y la progesterona.

Y aquí hay algo que muchas veces no nos explican: estos cambios no ocurren de manera ordenada.

Las hormonas pueden subir y bajar. Un mes puedes sentirte estupendamente y al siguiente preguntarte qué pasó contigo.

Por eso la perimenopausia puede sentirse tan desconcertante.

Quizás tu menstruación comienza a cambiar. Tal vez un mes dura 28 días y el siguiente tarda mucho más. Puede aparecer un sangrado diferente al habitual o comenzar a faltar algún período.

Y junto con esos cambios pueden aparecer otros síntomas: problemas para dormir, sofocos, cansancio, cambios de humor, dificultad para concentrarte o cambios en tu deseo sexual.

También puedes notar cambios en tu cuerpo.

Tal vez la ropa te queda diferente aunque tu alimentación sea prácticamente la misma. Puedes perder masa muscular con mayor facilidad y acumular grasa en zonas donde antes no lo hacías.

Pero cuidado con pensar que todo se reduce a una palabra: hormonas.

El estrés, el sueño, la alimentación, el movimiento, la edad, algunos medicamentos y otras condiciones de salud también pueden influir.

Por eso, en lugar de luchar contra nuestro cuerpo, necesitamos empezar a entenderlo, con paciencia.


Perimenopausia y menopausia: ¿son lo mismo?

No exactamente.

La perimenopausia es esa etapa de transición que ocurre antes de la menopausia. Durante ella, las hormonas pueden fluctuar y la menstruación puede comenzar a comportarse de manera diferente.

La menopausia llega cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique la ausencia del período.

Y aquí viene algo que puede tranquilizarte:

Puedes estar viviendo cambios de la perimenopausia aunque todavía tengas la regla.

No necesitas esperar a dejar de menstruar para notar síntomas.

Además, cada mujer tiene su propio calendario. Algunas comienzan esta transición antes de los 45 años, mientras que para otras ocurre más adelante.

Por eso no tiene mucho sentido compararte con tu hermana, tu amiga o esa mujer que sigues en redes sociales.

Tu cuerpo tiene su propio ritmo.


Estos son algunos de los síntomas que puedes notar

Quizás estás experimentando uno de ellos. Quizás varios. O quizás ninguno.

Y eso también es normal.

Cambios en la menstruación

Puede que tu período deje de ser tan predecible.

Puede adelantarse, retrasarse, durar más o menos días o cambiar la cantidad de sangrado.

Para muchas mujeres, este es uno de los primeros signos de que algo está cambiando.

Sofocos

Ese momento en el que estás tranquilamente sentada y, de repente, sientes que alguien encendió una calefacción dentro de ti.

Los sofocos pueden durar poco tiempo, pero pueden resultar muy incómodos.

Y sí, pueden aparecer también durante la noche.

Dormir mal

Quizás antes dormías de maravilla y ahora te despiertas varias veces.

O te cuesta muchísimo conciliar el sueño.

Y cuando esto se repite noche tras noche, al día siguiente todo cuesta un poco más.

Cambios de humor

Un día estás perfectamente y al siguiente sientes que tienes menos paciencia de la habitual.

No significa que te hayas convertido en otra persona.

Los cambios hormonales pueden influir en el estado de ánimo, pero también lo hacen el estrés, el cansancio y la falta de sueño.

Cansancio

Hay días en los que simplemente no tienes energía.

Y cuando además estás trabajando, cuidando de otros, llevando una casa, atendiendo responsabilidades y tratando de encontrar un momento para ti, el cansancio puede acumularse.

Esa sensación de “tengo la cabeza en otra parte”

¿Te ha pasado?

Entras a una habitación y olvidas para qué ibas. Buscas una palabra que conoces perfectamente y no aparece.

A algunas mujeres les ocurre durante esta etapa y lo describen como niebla mental.

No significa necesariamente que estés perdiendo memoria. Pero si los problemas de concentración son importantes o persistentes, merece la pena comentarlo con un profesional.

Cambios en el deseo sexual

El deseo puede cambiar.

Y no siempre es solamente por las hormonas.

El estrés, el cansancio, la calidad de la relación, los cambios emocionales, algunos medicamentos y las molestias físicas también pueden influir.

Sequedad vaginal

La disminución de estrógenos puede producir cambios en los tejidos vaginales y provocar sequedad o molestias.

Y aquí quiero detenerme un momento.

No tienes que aceptar el dolor durante las relaciones sexuales como algo inevitable de cumplir 40, 50 o 60 años.

Existen opciones para tratar estos síntomas y merece la pena hablarlo con un profesional.

Cambios en el cuerpo

Quizás este es uno de los temas que más nos cuesta aceptar.

La cintura cambia. El abdomen parece acumular grasa con más facilidad. La masa muscular disminuye si no hacemos nada para conservarla.

Y no, esto no significa que hayas hecho algo mal.

Tu cuerpo está atravesando una etapa diferente y necesita que lo cuides de otra manera.


¿Qué papel tienen las hormonas después de los 40?

El estrógeno no es simplemente “la hormona femenina”.

Participa en muchas funciones del organismo y tiene relación con la salud de los huesos, el cerebro, los vasos sanguíneos y los tejidos genitales, entre otras funciones.

La progesterona también cumple funciones importantes, especialmente relacionadas con el ciclo menstrual y la reproducción.

Durante la transición hacia la menopausia, estas hormonas comienzan a fluctuar y posteriormente disminuyen.

Esto puede contribuir a algunos de los síntomas que aparecen durante esta etapa.

Pero hay algo que me parece importante repetir:

No todo lo que nos pasa después de los 40 es culpa de las hormonas.

Si estás agotada porque duermes cinco horas, trabajas todo el día, comes de cualquier manera y vives bajo estrés constante, probablemente no sea suficiente con decir “son las hormonas”.

Tu bienestar es mucho más amplio.

Y eso, en realidad, es una buena noticia.

Porque significa que hay muchas cosas que sí puedes hacer para sentirte mejor.


¿Cómo cuidar tu cuerpo y tus hormonas después de los 40?

No necesitas cambiar tu vida de la noche a la mañana.

Tampoco necesitas comenzar una dieta imposible, comprar veinte suplementos o convertirte en una persona obsesionada con el gimnasio.

Empieza por lo básico.

Mira de nuevo lo que pones en tu plato

Después de los 40, la alimentación puede convertirse en una gran aliada.

Intenta que tus comidas incluyan verduras, frutas, legumbres, proteínas, cereales integrales y grasas saludables.

La proteína merece especial atención porque necesitamos cuidar nuestra masa muscular.

También es importante prestar atención a nutrientes relacionados con la salud ósea, como el calcio y la vitamina D.

Y, por supuesto, beber suficiente agua.

No se trata de comer perfecto.

Se trata de comer de una manera que cuide de ti.

No conviertas la báscula en tu enemiga

Quizás tu cuerpo ya no responde igual que cuando tenías 25 años.

Eso no significa que tengas que castigarte.

El peso es solamente una parte de la salud.

La masa muscular, la fuerza, el sueño, la alimentación, la energía y cómo te sientes también importan.

Después de los 40, quizás el objetivo no sea simplemente pesar menos.

Quizás sea estar más fuerte, tener más energía y sentirte bien dentro de tu propio cuerpo.


Muévete, duerme y aprende a bajar el ritmo

Hay tres cosas que pueden marcar una enorme diferencia en esta etapa: movimiento, sueño y manejo del estrés.

Hazte amiga del entrenamiento de fuerza

Mujer levantando mancuernas en un entrenamiento de fuerza, expresión de determinación tranquila

Si tuviera que elegir un hábito especialmente importante para una mujer después de los 40, el entrenamiento de fuerza estaría muy arriba en la lista.

¿Por qué?

Porque ayuda a mantener la masa muscular y contribuye a cuidar nuestros huesos.

No necesitas levantar muchísimo peso.

Empieza donde estés y avanza poco a poco.

Tu cuerpo te lo agradecerá.

Camina más

No todo tiene que ser gimnasio.

Camina. Baila. Sube escaleras. Sal a pasear. Monta bicicleta. Nada.

Busca una actividad que disfrutes porque lo que disfrutas es mucho más fácil de mantener.

Dale importancia al sueño

Dormir no es perder el tiempo.

Mientras duermes, tu cuerpo realiza procesos fundamentales para tu bienestar.

Si estás durmiendo mal, intenta crear una rutina nocturna que te ayude a bajar el ritmo.

Y si los problemas de sueño son frecuentes, intensos o están afectando tu vida, no los ignores.

Y respira

Sí, literalmente.

Después de los 40 muchas seguimos intentando llegar a todo.

Trabajo. Familia. Casa. Pareja. Hijos. Padres. Responsabilidades.

Y en medio de todo eso, nosotras.

Aprender a parar también es salud.

Un paseo. Un rato en silencio. Leer. Respirar. Tomar un café tranquilamente. Decir que no.

Cuidarte no es egoísmo, necesitas estar bien para poder dar a los demás.


Terapia hormonal después de los 40: ¿cuándo se considera?

Este es un tema sobre el que existen muchísimas opiniones.

La terapia hormonal para la menopausia puede ayudar a algunas mujeres a controlar determinados síntomas, especialmente los sofocos y los sudores nocturnos, y existen tratamientos específicos para otros síntomas relacionados con la menopausia.

Pero no es una solución que todas las mujeres necesiten ni es adecuada para todas.

La decisión depende de cada persona.

Hay que tener en cuenta los síntomas, la edad, los antecedentes médicos, los posibles factores de riesgo y las preferencias personales.

Por eso, si estás pensando en terapia hormonal, no tomes la decisión basándote únicamente en lo que le funcionó a otra mujer.

Lo que funciona para ella puede no ser lo adecuado para ti.

Habla con un profesional que pueda conocer tu historia y explicarte las diferentes opciones.

Y si tienes dudas, pregunta.

Tienes derecho a entender qué está pasando en tu cuerpo y cuáles son tus alternativas.


¿Cuándo deberías consultar con un profesional?

Mujer conversando con una profesional de salud en un consultorio cálido, hablando sobre menopausia

Hay una frase que me gustaría que dejáramos de utilizar:

“Es normal, son cosas de la edad”.

No todo debe normalizarse.

Si un síntoma está afectando tu calidad de vida, merece atención.

Consulta con un profesional si tienes cambios importantes en tu menstruación, sangrados muy abundantes o inesperados, síntomas que interfieren con tu descanso o tu vida cotidiana, dolor durante las relaciones sexuales o cambios emocionales que te resultan difíciles de manejar.

Y hay algo especialmente importante:

si has pasado 12 meses sin menstruar y vuelves a presentar sangrado, debes consultar con un profesional.

No tengas miedo de preguntar.

Tu cuerpo está hablando contigo.

Escucharlo es una forma de amor propio.


Preguntas que muchas mujeres se hacen después de los 40

¿Puedo estar en la perimenopausia aunque todavía tenga la regla?

Sí.

La perimenopausia es precisamente la etapa de transición y puedes continuar menstruando mientras aparecen cambios hormonales y determinados síntomas.

¿Por qué ahora me cuesta más perder peso?

Pueden intervenir muchos factores: cambios hormonales, pérdida de masa muscular, menor actividad física, sueño insuficiente, estrés y cambios propios del envejecimiento.

No significa que tu cuerpo esté “roto”.

Probablemente necesita un enfoque diferente al que utilizabas hace años.

¿Los sofocos significan que ya estoy en la menopausia?

No necesariamente.

Los sofocos son frecuentes durante la transición menopáusica, pero por sí solos no confirman que hayas llegado a la menopausia.

¿Por qué duermo tan mal?

Los cambios hormonales pueden influir, especialmente cuando aparecen sofocos o sudores nocturnos.

Pero también hay otros factores: estrés, ansiedad, hábitos de sueño, medicamentos y diferentes condiciones de salud.

¿Puedo volver a disfrutar del sexo?

Por supuesto.

Si existe sequedad, dolor o disminución del deseo, hay diferentes opciones que pueden ayudarte.

No tienes que aceptar que la vida sexual se termine porque estás atravesando la menopausia.

¿Necesito tomar hormonas?

No necesariamente.

La terapia hormonal puede ser una opción para algunas mujeres, pero la decisión debe ser individualizada y tomada junto con un profesional.

¿Tengo que resignarme a todos estos cambios?

No.

Quizás no puedas evitar que tu cuerpo cambie, pero sí puedes aprender a cuidarlo de una manera diferente.

Y quizás esa sea una de las cosas más bonitas de esta etapa.


Y ahora, hablemos de ti

Los 40 no son una fecha de caducidad.

No estás llegando al final de nada.

Estás entrando en una etapa en la que probablemente conoces mucho mejor quién eres, qué quieres y qué ya no estás dispuesta a aceptar.

Tu cuerpo puede cambiar.

Tus hormonas pueden cambiar.

Tus prioridades pueden cambiar.

Y tú también puedes cambiar.

Pero cambiar no significa perderte.

Quizás ahora sea el momento de empezar a escuchar a tu cuerpo en lugar de luchar contra él.

De comer para nutrirte y no para castigarte.

De hacer ejercicio para sentirte fuerte y no solamente para adelgazar.

De dormir porque lo necesitas y no porque “te lo ganaste”.

De pedir ayuda cuando algo no está bien.

De dejar de compararte con la mujer que eras hace diez o veinte años.

No necesitas volver a ser la de antes.

Puedes convertirte en una versión nueva de ti.

Una mujer que se conoce, que se escucha, que se cuida y que entiende que sentirse bien no significa tener un cuerpo perfecto.

Significa poder levantarte por la mañana y sentir que estás viviendo tu vida.

Después de los 40 todavía hay muchísimo por descubrir.

Hay sueños que todavía no has cumplido.

Lugares a los que todavía no has viajado.

Personas que todavía no has conocido.

Risas que todavía no has compartido.

Y versiones de ti misma que todavía no has descubierto.

Así que no tengas miedo de esta etapa.

Abrázala. Infórmate. Cuídate. Pregunta. Escúchate.

Y recuerda que pedir ayuda no te hace débil.

Te hace responsable de la mujer que quieres seguir siendo.

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Bienestar con 40


2 responses to “Menopausia y hormonas después de los 40: guía práctica para sentirte mejor”

  1. […] te conté en mi guía sobre menopausia y hormonas después de los 40 que esta etapa trae cambios que muchas veces nadie nos explica. Hoy quiero profundizar en un […]

  2. […] si no se revisan a tiempo. Si sospechas que tu caso puede tener un componente hormonal, en mi guía sobre menopausia y hormonas después de los 40 cuento cómo se relacionan ambas […]

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